El 5 de enero de 1918 el poder comunista se estableció en el norte de Rusia, precisamente en Petrozavodsk, Olonets, Lodeinoye Pole.
Cinco veces los comunistas se acercaron a la tumba de San Alejandro pero se fueron sin tocarla. Pero la sexta vez lograron sacar los restos de la tumba y los retiraron del monasterio. Este acontecimiento histórico sucedió en 1919.
En el invierno de 1919 empezaron ataques del ejercito zarista a las regiones norteñas. Por el deterioro del ferrocarril de Murmansk el ejército comunista casi dejó de recibir alimentación y proyectiles. En esa situación penosa el gobierno comunista regional tomó la decisión de dirigir una comisión al monasterio para convocar una reunión compuesta de médicos y científicos para que éstos investigaran la reliquia. Después de que la comisión verificara que la reliquia no era “un muñeco de cera”, ni “esqueleto en zapatillas” el gobierno empezó la campaña de la ocultación de la reliquia.
El féretro con la reliquia fue traído a una capilla situada en Lodeinoye Pole y encerrado allí. El comité del partido regional temiendo tomar decisión escribió una carta a Moscú en la que pidió ordenarle que se debiera hacer con la reliquia. Había dos variantes: la primera era trasladar los restos como un objeto histórico al museo de Petrozavodsk y la segunda era quemar los restos como un objeto que no tenía ningún valor histórico-artístico.
En aquel momento trágico el académico Petr Petrovich Pokrishkin presentó al comité central del partido comunista su conclusión en la que escribió que no había ninguna duda que los restos pertenecían a San Alejandro de Svir y por eso deberían estar bien guardados como un objeto histórico en el museo de Petrozavodsk o en cualquier otro museo. Hace falta mencionar que aquella atrevida decisión fue tomada y anunciada en la época del terror comunista dirigida hacia científicos e intelectuales rusos. Se sabe que en los años 20 cientos de víctimas fueron arrestados, muertos o murieron de hambre. Petr Petrovich Pokrishkin no pudo soportar más opresiones y mentiras del gobierno y rechazó todos los títulos científicos. Luego se fue de Petrograd a Nijni Novgorod donde tomó los hábitos de un monasterio. Su vida de fraile no siguió largo tiempo porque ya en 1922 murió de la epidemia de tifus abdominal.
Hoy en día el metropolita de San Petersburgo y de Ládoga Vradimir bendijo la campaña de la búsqueda de la reliquia de San Alejandro. Primero fueron revisados todos los archivos de San Petersburgo y de Moscú. Además, las monjas /científicas/ hicieron buscar en los fondos de los museos de San Petersburgo. Segundo anunciaron que el hecho de que los restos yacían en sótanos de la catedral de Nuestra Santa de Kazan o de la San Isaak que se convirtieron en museos después de la revolución, fue sólo una leyenda de tantas que rodeaban la historia real. Resultado de las búsquedas de cualquier información acerca de la historia de la ocultación de los restos fue el descubrimiento de que la mayoría de los documentos que habían falsificado o habían desacretidado la existencia de los restos fue aniquilada. Sólo unos documentos conservados confirmaron que el 20 de diciembre de 1918 los restos fueron trasladados a Lodeinoye Pole. Allí fueron examinados y llevados a San Petersburgo para ocultarlos lo mejor posible. Para complicar la información fue creada una falsificación que por su vista exterior no coincidía con los verdaderos restos de San Alejandro. Así nacieron y se difundieron leyendas vinculadas con los restos. Los documentos sobre los restos falsificados se encuentran en el archivo del Peritaje Médico Judicial de San Petersburgo.
Se sabía que el 14 de febrero de 1919 el ministro de la Justicia firmó el documento según el cual los restos deberían ser ocultados en un museo. El único museo anatómico fundamental de aquella época fue la Academia de la Medicina de Guerra de San Petersburgo. Es verdad que durante la revolución allí aparecieron algunos restos humanos de origen desconocido que no fueron registrados en el catálogo oficial. El hecho de que alguna obra expuesta no fue catalogada era absurdo y les sorprendió mucho a los científicos de finales del siglo XX. Ahora no se sabe por qué motivo pudo suceder pero se cree que el catedrático de la Academia doctor V.N. Tonkov que no era ateo hizo todo lo posible para que se perdieran sus huellas de tal manera que los restos sagrados fueran escondidos bien.
En diciembre de 1997 monjas del monasterio del Manto de la Virgen de Tervenichi llegaron a la Academia de la Medicina de Guerra donde descubrieron los restos humanos de origen desconocido. Empezó una serie de pruebas con el fin de esclarecer a quién pertenecían.
En la descripción de los restos hechos en 1641 leemos:” El arzobispo quitó la esjima de la cabeza y el paramán, desnudó las manos y el pecho del santo y vio que el cuerpo y la cabeza estaban intactos. El arzobispo confirmó que los restos pertenecían a San Alejandro de Svir. Debajo del analaf se veía una parte de la barba y los pies yacían como si hubiera muerto recientemente.: el pie derecho yacía hacia arriba y el izquierdo se volvía a la izquierda. La cara del Santo quedaba intacta y parecía que pertenecía a una persona viva lo que demostraba la pureza espiritual recibida de Dios.” La Comisión del siglo XVII tenía a su diposición el icono pintado en el siglo XVI durante la vida del Santo y podía comparar la cara del muerto con la imagen del icono. El 5 de diciembre de 1641 el cuerpo de San Alejandro lo pusieron en el relicario de plata dorada enviado al monasterio por el zar Mikjail Romanov.
En conclusión, el cuerpo y la cara de San Alejandro de Svir estuvieron intactos sin señales de descomposición. A los contemporaneos les dejó estupefacto el hecho de que la cara del santo se quedaba completamente intacta.
La postura de los pies del Santo también coincidió con la de la descripción del siglo XVII. Los pies yacían como si el hombre se hubiera muerto recientemente.
Pero el argumento principal que determina la pertenencia del cuerpo muerto al Santo se considera tradicionalmente la peritación antropológica. En el caso de San Alejandro de Svir esta peritación fue realizada por la doctora Yu. M. Benevolenskaya, histórico del Museo de la Antropología y etnografía de la Academia de Ciencias de Rusia que lleva el nombre de Pedro el Grande. Los resultados representan una investigación imponente que ocupa 45 páginas.Así, por ejemplo, la doctora Benevolenskaya determinó que el objeto de investigación tiene el tipo antropológico característico para los vepsos, una población minoritaria que habitaba las tierras norteñas rusas. Precisamente en el territorio habitado por vepsos San Alejandro nació y fundó el monasterio que actualmente lleva su nombre. Además, certificó la semejanza de la apariencia del Santo con sus imágenes iconográficas pintadas mientras vivía o justamente después de su muerte.
Lo que toca a la posición extraña de los pies la experta considera que la persona cayó boca abajo y quedó muerta en aquella posición en un terreno firme un rato bastante para que empezara la osificación del cuerpo. De este modo se explica que la cabeza del Santo está vuelta a la izquierda y la barbilla está apretada al hombro izquierdo, el brazo derecho está tendido a lo largo del cuerpo y al mismo tiempo el brazo izquierdo está doblado en el codo y se encuentra debajo del pecho, el talón del pie derecho yace sobre el pie izquierdo.
El 30 de julio de 1998 el metropolita de San Petersburgo y Ladoga, Vladimir, bendijo la instalación del féretro con la reliquia de San Alejandro de Svir en la iglesia de las Santas Fe, Esperanza, Caridad y su madre Sofía (padecieron torturas y muerte en Roma en el año 137) en San Petersburgo para que cada creyente pudiera admirar la reliquia sagrada.Cuatro meses la reliquia se halló en la iglesia. Allí el 17 de agosto de 1998 el patriarca de la iglesia ortodoxa rusa Aleksi llegó a la iglesia para admirar la reliquia de San Alejandro y intervino ante los creyentes con el discurso. Dijo que el segundo descubrimiento de la reliquia de San Alejandro de Svir sucedió en un tiempo duro y complicado para Rusia. En este acontecimiento histórico el patriarca vio la merced y la bendición de Dios. Al final deseó a cada creyente ortodoxo que recibiera la fuerza y el apoyo espiritual al admirar la reliquia sagrada y subrayó que cada creyente debía saber que el Santo por medio de sus oraciones seguía ayudándonos a llevar la cruz de nuestra vida.
Actualmente la reliquia de San Alejandro de Svir se halla en su lugar histórico que es la catedral de la Santa Trinidad del monasterio de Alejandro de Svir.


