San Alejandro nació el 15 de julio de 1448 en la aldea de Mandera situada a orillas del río Oyats enfrente del monasterio de la Aparición de la Virgen. En la antigüedad aquellas tierras pertenecían al condado de Novgorod. Al niño lo llamaron Amos. Sus padres Estefan y Vassa eran campesinos humildes y muy devotos. A todos sus hijos les educaban en el amor a la fe cristiana. Creció Amos y los padres quisieron casarle con una muchacha buena. Pero Amos soñaba con abandonar este mundo terrenal para la salvación de su alma. Oyó hablar la gente del monasterio de Valaam y pocos años después se encontró con algunos frailes de aquel monasterio. Les preguntó del monasterio, de su orden, de la vida de los frailes. Inspirado en la conversación con los frailes Amos decidió ir a Valaam que se llamaba entonces “El Afon del norte”. Pero al cruzar el río Svir mientras se paró para descansar el Santo oyó una voz que le anunció que en aquel mismo lugar debería fundar un monasterio. Luego una luz misteriosa lo alumbró. Pero Amos siguió el camino y vino a Valaam donde fue recibido cordialmente. En 1474 a la edad de 26 años tomó los hábitos con el nombre de Alejandro. Sin embargo, llegó al monasterio el padre de Alejandro. Estaba muy enfadado con la huída de su hijo, pero San Alejandro consiguió calmarle y convencerle de tomar los hábitos del monasterio. Asi que los padres de Alejandro tomaron los hábitos con los nombres Sergio y Bárbara. Sus tumbas están conservadas y veneradas en el monasterio de la Aparición de la Virgen de Oyats.
Alejandro se quedó en el monasterio de Valaam donde les sorprendía a todos con su modo de vivir más severo y estricto que el de los frailes más rigurosos. Primero vivió en una celda como otros frailes, pero después se trasladó a una isla llamada Isla de los Santos donde vivió 10 años. En esta isla se puede ver su cueva húmeda que es tan estrecha que allí puede vivir sólo una persona. Además se ha conservado un foso cavado por San Alejandro que debería servirle de sepultura.
Una vez mientras rezaba San Alejandro oyó una voz que le dijo:” Alejandro, sal de aquí y ve al lugar que ya te he indicado. Sólo allí podrás salvarte la vida.” Y una luz brillante volvió a indicarle aquel lugar a orillas del río Svir. Fue en 1485 cuando San Alejandro abandonó el monasterio de Valaam y poco después encontró el lugar indicado por la luz. Al llegar construyó una choza a orillas del lago Roshinskoye cerca del cual separado por el monte Stremnina se encuentra otro lago llamado Svyatoye. Llevó viviendo allí unos años en soledad completa comiendo lo que crecía en el bosque que rodeaba su choza. Primer hombre que vino al lugar para repartir la vida santa con Alejandro fue un caballero rico llamado Andrés Zavalishin. Luego vinieron otros y la tasa de los frailes empezó a crecer. Mucha gente de pueblos del alrededor que sufría de graves enfermedades vino a San Alejandro para recibir curación. Durante su vida San Alejandro de Svir fue venerado por la gente como un santo.
Pasaron 23 años y un día se le aparecieron tres hombres acompañados con una gran luz. Estaban vestidos con vestidos blancos y brillantes y oyó San Alejandro una voz que le ordenó construir una iglesia en honor de la Santa Trinidad.
En el lugar sagrado donde se le apareció la Santa Trinidad fue construida una capilla que se ha conservado hasta hoy día y cada uno puede sentir un gran estremecimiento espiritual en este sitio meditando de la gloria y la benevolencia de Dios. Es sorprendente que a pesar de todas las apariciones divinas San Alejandro siguiera siendo un fraile humilde y pacífico que recibía a cualquier fraile del monasterio u otra persona que acudía a él para una ayuda espiritual.
Unos años antes de su fallecimiento Dios le sugerió la idea de construir una iglesia de piedra en honor del Manto de la Virgen y un comedor para la hermandad. Sucedió que cuando los trabajos preparatorios fueron terminados y San Alejandro acababa de rezar vio una luz deslumbrante y una figura de la Virgen con el niño sentados en el sitio donde debería estar el altar de la iglesia. San Alejandro cayó boca abajo y siguió así hasta que la Virgen le ordenó levantarse y le prometió que jamás dejaría el monasterio y que siempre ayudaría a la hermandad.
Un año antes del fallecimiento San Alejandro llamó a todos los frailes y les anunció que pronto llegaría el día del término de su camino penoso terrenal y surgiría el traslado a otra vida llena de alegría y tranquilidad. Designó a los frailes Isaya, Nikodim, Leonti y Irodion para que eligieran al abad entre ellos después de su muerte. Hasta el último día de su vida no cesó de enseñar a la hermandad como llevar la vida religiosa. El 30 de agosto de 1533 a la edad de 85 años falleció San Alejandro de Svir. Según su testamento fue enterrado a la derecha del altar de la iglesia de la Transfiguración. En 1547 Alejandro de Svir fue canonizado.
Todos los que estaban enfermos y acudían a su tumba con la fe cristiana recibían la curación. Nuestro Señor que glorificaba a San Alejandro de Svir durante su vida terrenal y presentaba a través de su personalidad sus milagros y su volundad hizo que después de la muerte el cuerpo del santo sigue siendo una fuente de alumbramiento espiritual y de milagros de curación.


